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¿Cómo le afecta el frío a un coche eléctrico? Consejos de mantenimiento en invierno

El uso de vehículos eléctricos (VE) continúa su trayectoria ascendente, pero con la llegada del frío surgen dudas sobre su rendimiento y su fiabilidad. A diferencia de los coches de combustión interna (ICE), los VE funcionan según principios electroquímicos sensibles a la temperatura.

Por tanto, comprender cómo y por qué el frío afecta a un coche eléctrico es la base para una gestión inteligente y un mantenimiento proactivo. Los efectos del invierno en un VE son un desafío de ingeniería conocido y, en gran medida, manejable. En este post, analizamos de forma sencilla las razones físicas de este fenómeno para ofrecerte consejos que ayuden a optimizar su rendimiento en esta estación.

La física del frío en la electroquímica de los vehículos eléctricos

El componente central que se ve afectado por las bajas temperaturas es la batería de iones de litio. El frío no la daña, pero sí que inhibe los procesos que permiten su funcionamiento óptimo.

1. La batería: resistencia interna y viscosidad del electrolito

Una batería genera electricidad a través de reacciones químicas: los iones de litio se desplazan entre el ánodo y el cátodo a través de un líquido llamado electrolito. Con el frío:

  • Estas reacciones electroquímicas se ralentizan.
  • El electrolito se vuelve más viscoso, de la misma manera que haría el aceite de motor.
  • Dicho espesamiento dificulta el movimiento de los iones, lo que incrementa la resistencia interna de la batería.

El resultado directo es una capacidad reducida para entregar potencia y, lo que es más importante, una menor capacidad para aceptar carga. Estos dos fenómenos derivan en una aceleración menos instantánea y una frenada regenerativa limitada.

2. El sistema de gestión de la batería (BMS)

Para contrarrestar la ralentización química, el BMS del vehículo activa un mecanismo de autoprotección: calentar el paquete de baterías. El sistema utiliza calentadores de resistencia o circuitos de refrigeración (que también pueden calentar) para que la batería se encuentre en su rango de temperatura operativa ideal, que suele oscilar entre 15 °C y 25 °C.

Este proceso es fundamental para la salud y el rendimiento de la batería, pero exige una cantidad importante de energía. Es un “consumo fantasma” que el conductor no detecta, pero que reduce la autonomía directa disponible para la circulación.

3. La climatización del habitáculo

En un vehículo eléctrico, que es extremadamente eficiente y genera muy poco calor residual, la calefacción debe crearse de forma activa. Esto se hace de dos maneras:

  1. Calentadores de resistencia. Similares a los que se pueden encontrar en un secador de pelo, los calentadores eléctricos de alta potencia son rápidos y muy efectivos, pero tienen un consumo energético elevado de 3 a 7 kW.
  2. Bomba de calor. Se trata de un sistema mucho más eficiente que funciona como un aire acondicionado invertido: extrae calor del aire exterior o el tren de propulsión para transferirlo al habitáculo. Los VE equipados con bomba de calor pierden mucha menos autonomía en invierno.

La combinación del BMS calentando la batería y la climatización manteniendo la cabina a una temperatura estable es la causa principal de la reducción de la autonomía en invierno, que puede oscilar, según el modelo y las condiciones, entre un 20 % y un 40 %.

4. La carga en corriente continua (DC)

La resistencia interna no solo afecta a la descarga, sino también a la carga. El BMS no permite que una batería demasiado fría se cargue a altas velocidades para evitar daños físicos como el “lithium plating”, que son depósitos de litio metálico en el ánodo. Por tanto, el coche limitará la potencia de carga hasta que la batería alcance un rango seguro, lo que puede alargar las paradas en ruta.

Coches eléctricos aparcados en la calle durante el invierno

Consejos útiles de mantenimiento y conducción en invierno para VE

Ahora que sabemos cómo afecta el frío a los vehículos eléctricos, es momento de ver qué estrategias de mitigación se pueden aplicar para minimizar su impacto.

El preacondicionamiento, la regla de oro

Esta es una parte esencial, que consiste en calentar tanto el habitáculo como la batería mientras el vehículo está conectado al cargador.

Casi todos los VE modernos permiten programar una hora de salida o activar la climatización desde una app. Al hacerlo mientras está enchufado, la energía necesaria para alcanzar la temperatura óptima se obtiene de la red eléctrica, no de la batería. El resultado es que el viaje se inicia con la cabina a una temperatura agradable, la batería en un rango de eficiencia ideal y el 100 % de la autonomía destinada a la conducción.

Estrategia de carga inteligente

  1. Cargar en caliente. Si es posible, conecta el coche al cargador justo después de terminar un trayecto. La batería ya estará caliente por el uso, lo que permitirá que la carga sea más eficiente y rápida desde el primer minuto.
  2. Dejarse guiar a un CPO. Si necesitas usar un cargador rápido en ruta, recurre al sistema de navegación integrado en el vehículo, incluso si sabes el camino. La mayoría de los VE modernos identificarán el destino y comenzarán a precalentar la batería durante el trayecto para garantizar que, al llegar, esté lista para la máxima velocidad de carga.

Gestión eficiente de la climatización

  • Usar volante y asientos calefactables. Calentar superficies por contacto directo es más eficiente que caldear todo el volumen de aire de la cabina. Utiliza la calefacción de asientos y volante como primera opción y baja la temperatura general del habitáculo.
  • Modo ECO y recirculación. Activa el modo ECO para optimizar el funcionamiento de la bomba de calor o el sistema de calentadores. También puedes utilizar el modo de recirculación de aire para mantener el calor dentro de la cabina más fácilmente.

Mantenimiento físico específico para el invierno

  • Presión de los neumáticos. El frío hace que el aire se contraiga. Por cada 10 °C que baja la temperatura, la presión de los neumáticos puede disminuir 0,1 bar aproximadamente. Unos neumáticos con baja presión aumentan de manera considerable la resistencia a la rodadura, lo que reduce aún más la autonomía. Por ello, es recomendable revisar la presión una vez al mes y ajustarla según las instrucciones del fabricante.
  • Líquidos y fundas limpiaparabrisas. Es conveniente asegurarse de que el líquido sea una mezcla de invierno con un punto de congelación bajo. También se debe revisar el estado de las fundas de los limpiaparabrisas, ya que el hielo y la nieve dura pueden desgastarlas rápidamente.

Da el salto a la movilidad sostenible y aprovecha todos sus beneficios

Aunque es innegable que el frío reduce la autonomía de los coches eléctricos, se trata de un fenómeno predecible y gestionable. Un propietario informado que aprovecha el preacondicionamiento, maneja la carga de forma inteligente y optimiza la climatización podrá mitigar fácilmente la pérdida de autonomía. El mantenimiento invernal, que se centra en la presión de los neumáticos y la visibilidad, garantiza que la fiabilidad y la seguridad del vehículo no se vean afectadas. Esta época del año solo exige una ligera adaptación de hábitos, no una renuncia a las ventajas de la movilidad eléctrica.

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